Este post trata sobre la importancia de conocer, reconocer y evaluar la cultura empresarial actual. La competitividad empresarial  descansa en las diferencias culturales de las empresas.

El gran reto es crear una cultura de cambio e innovación basada en el conocimiento compartido.

Cultura empresarial
La ética, los valores, las formas de comunicación, la cultura, es decir, la personalidad de la empresa es factor clave que determina su competitividad

Revisar  la cultura empresarial: una necesidad

Mientras leía a Lain Ribeiro  comprobaba el acertado pronóstico que este autor hace sobre la realidad cultural de las empresas. Ribiero, dice en su obra Generar Beneficios (2001) que el éxito empresarial no depende únicamente de la capacidad operativa, ni de las estrategias empresariales, sino de la capacidad para conocer y evaluar la cultura empresarial que domina la empresa. Este autor habla de la necesidad de saber dirigir lo intangible y enfatiza  la importancia de considerar el comportamiento de todos sus integrantes. Aquí, está la clave de una vida empresarial saludable y próspera.

 

La cultura un factor clave para la competitividad

Ciertamente, la prosperidad está asociada a la competitividad.  La cultura empresarial es por tanto, un factor clave en la competitividad de las empresas. Y ser competitivo implica que la empresa tenga mayor eficiencia económica, es decir,  menores costes internos y externos y estos costes se encuentran fuertemente condicionados por la cultura empresarial. Precisamente, una de las diferencias empresariales más difíciles de imitar por parte de la competencia son las diferencias culturales, es decir, los valores, normas, el estilo de comunicación, los comportamientos que dispone una empresa, ya que sobre esta cultura se construyen las relaciones entre los colaboradores y el entorno.

El primer paso para el cambio cultural: la  Alta Dirección necesita conocerse

La tarea esencial de la gestión de los Directivos que son quienes toman decisiones al más alto nivel es conocer como es en realidad la organización (no como deber ser) y comprender, que si se necesita cambiar, los cambios deben gestionarse. Ese es el primer gran paso,

El paso siguiente: humildad para aceptar el cambio y querer el cambio

Cuando  una empresa necesita adaptarse a los nuevos tiempos después de conocerse y sincerarse, debe tener voluntad de querer el cambio.  La Alta Dirección puede por ejemplo, empezar preguntándose tres cuestiones:  ¿Cómo somos en realidad? ¿Qué tipo de empresa queremos ser? y ¿qué tipo de recursos  necesitaremos para adaptarnos a los cambios sociales?

El reto:  crear una cultura abierta  al aprendizaje

Las culturas empresariales como las personas deberán elegir ser: rígidas o, modernas y adaptables. Y por su puesto, asumir las consecuencias.

Vivimos una revolución digital que continuamente evoluciona y en un mercado conectado con las nuevas tecnologías, donde la competencia es virtual y global.

3 Conclusiones

  1. En un mundo globalizado donde el cambio es tan acelerado y continuo, las organizaciones requieren de culturas dinámicas, abiertas al conocimiento y al cambio; flexibles y rápidas.
  2. En estos tiempos de competencia global, es necesario que las empresas y organizaciones diseñen estructuras más flexibles al cambio y que este cambio se produzca como consecuencia del aprendizaje y participación de todos sus miembros. La información, la actualidad y el conocimiento aumentan nuestras capacidades y el cambio debe ser compromiso de todos.
  3. Mi propuesta es que desde las empresas se promueva una cultura basada en el conocimiento compartido. Es decir, se comparta y transfiera el conocimiento, se  promueva el autoaprendizaje, la formación permanente, la búsqueda del talento, el liderazgo compartido, la comunicación en todos los sentidos, incluso la virtual,  la creatividad, la innovación, la creación de equipos de alto rendimiento. Todo con el fin de integrar a los colaboradores en la misión del negocio, motivarlos, innovar, ser competitivos y humanizar aún más, la organización. 

¿Posible? Sí, hace falta poner los medios. La cultura del conocimiento compartido, llega con las nuevas tecnologías.

¡Ese es  el gran reto!