Optimismo inteligente

En este post propongo usar el sombrero amarillo para gestionar con inteligencia emocional las diferentes situaciones y acontecimientos empresariales, aceptando la realidad sin quejarnos, es decir con optimismo inteligente. Propongo 6 actitudes que favorecen el diálogo y el pensamiento positivo.

¿Cómo favorecer el optimismo dentro de un equipo?

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BONO Y EL SOMBRERO AMARILLO

Según explica Edward Bono,  el pensamiento amarillo requiere disciplina y  debe formar parte de nuestro mapa de pensamiento para ser efectivos.  Según este psicólogo,  no se trata de un optimismo ciego sino de un proceso analítico que genera ventajas.

De los seis sombreros para pensar, el sombrero amarillo representa la lógica positiva, el brillo, la luz, las buenas ideas y el optimismo.  Se ocupa de la evaluación positiva, abarca el espectro positivo, va desde lo lógico y práctico hasta los sueños y visiones. Este sombrero es, sin duda, la antesala de la creatividad. Bono promueve que se use este sombrero antes que el negro.

El optimismo: estrategia para el éxito

El optimismo es la fe que conduce al logro; nada puede realizarse sin esperanza. (Helen Keller) Añade Winston Churchil Un optimista ve oportunidades en toda calamidad. Un pesimista, ve calamidades en toda oportunidad.

Estas frases en tiempos inciertos y de desesperanza demuestran que en el acontecer empresarial no todo debe verse como catástrofe  porque  la realidad en apariencia desfavorable, también da opción a otras vías y alternativas creativas. Además, si se continúa trabajando con optimismo, lo bueno llegará porque como dice el refrán: al final del túnel siempre hay luz.

El optimismo inteligente

Con esta reflexión llegamos al concepto de optimismo inteligente (Martin Seligman, 2006) el cual consiste en reflexionar para asumir la responsabilidad de la realidad tomando acciones para el cambio.

El optimismo es así, una decisión respecto a la negatividad, la cual genera mal humor, ansiedad, estrés, epidemia que  enturbia cualquier ambiente laboral generando apatía, desconfianza y malestar.

Soy una convencida de que en el mundo de los intangibles y de la comunicación interna los pequeños pasos importan y deben darse con positivismo y, que  cada colaborador puede tomar la decisión de elegir la actitud positiva.

¡Podemos elegir! ; esa es la gran diferencia. Pensemos que la economía la determinan las leyes del mercado; el comportamiento de las máquinas las leyes de la física y química, pero la conducta y la actitud de las personas se elige libremente.

 

Pensando con el sombrero amarillo

Aunque el optimismo es una actitud, una filosofía de vida, una responsabilidad y una decisión; sin embargo, puestos en la realidad este sombrero es difícil de poner para muchas personas negativas quienes se niegan a ver el valor positivo de los acontecimientos.

En comunicación interna cuando pensamos con el sombrero amarillo:

  • Nos permitirnos pecar de optimismo, convencidos de que con esta actitud se pueden lograr grandes progresos y que lo positivo es fuente de sabiduría y riqueza.
  • Nos obligamos a indagar y buscar el valor añadido o ventajas a todos los acontecimientos, incluso los desfavorables.
  • Nos basamos en argumentos positivos, para atraer y generar un ambiente optimista y un entorno de trabajo favorable.
  • Nos empeñamos en encontrar las sugerencias y propuestas constructivas.
  • Elegimos la eficacia, la eficiencia atrayendo con trabajo la suerte y lo bueno.

Usando el sombrero amarillo

Si lideramos una reunión e invitamos a los participantes a usar el sombrero amarillo los ponemos en el compromiso de ser positivos, constructivos, de visualizar ventajas, de optar por una actitud positiva. Los movemos a ver oportunidades de aprendizaje incluso del lado más negativo, de modo que el error se convierte en una ocasión para acertar y el fracaso en el comienzo de una victoria.

6 ACTITUDES POSITIVAS EN EL TRABAJO

Cuando inviten a su equipo de colaboradores o al Comité de Comunicación interna  a ponerse el sombrero amarillo, sugiero que animen a los participantes a mostrar las siguientes actitudes y comportamientos:

1. ALEGRÍA Y BUENAS MANERAS

Sonreír, agradecer ayuda a crear entornos de trabajo positivo y estimulantes, nos hace sentir cómodos y más productivos.

2. MIRAR LO POSITIVO Y TRANSMITIR ENTUSIASMO

Mostrarse abiertos para descubrir todo lo bueno de los otros. Esta actitud mejora la cohesión interna de la organización.

3.ENFOCARSE EN LO QUE UNE

Dejarse inundar por pensamientos optimistas, buenos, altruistas.

4.TRANSMITIR ENTUSIASMO

Entusiasmarse y dejarse llevar por las ganas de hacer; querer que todo lo bueno suceda, fomentar la iniciativa de mejorar, de dar ideas, de aportar.

Creer que todo lo mejor está por venir y llegará.

Concentrarse en encontrar en la realidad (a veces, compleja y dura) todos los puntos a nuestro favor: los positivos y transmitir una imagen positiva cara al exterior.

5.CREER EN LOS DEMÁS

Confiar, creer escuchar con atención las opiniones de otros, entendiendo sus razones. Mostrarse respetuoso, dando únicamente sugerencias positivas, cargadas de optimismo.

6.AVANZAR CON LO POSITIVO

Buscar la forma de llevar a la práctica las ideas positivas, destacando  ventajas y beneficios para colaboradores y empresa.

Si nos vemos en la necesidad de criticar algo lo hacemos pero, desde un punto de vista constructivo.

Si tenemos que considerar otras opciones y alternativas comprobamos que todas tienen ventajas.

 Conclusión

  • En comunicación interna nos ponemos  muchas veces el sombrero amarillo para positivizar realidades, los colaboradores que trabajan en ambientes positivos son más productivos.
  •  En estos tiempos complejos e inciertos hay que aplicar el optimismo inteligente y  trabajar  para el cambio, desde el  convencimiento de que lo mejor va a suceder, esta actitud favorece la mejora continua y la innovación. Como antecedente tenemos la historia de la humanidad en la cual comprobamos que el optimismo ha sido la antesala de los grandes descubrimientos y progresos, incluso las guerras se han ganado desde una mentalidad positiva, con gritos de optimismo.

Tú, ¿qué opinas?